Detrás de cada adopción hay una historia, una esperanza y la oportunidad de comenzar de nuevo. En Hidalgo, 61 familias han decidido abrir no solo las puertas de su casa, sino también las de su corazón, para brindar un hogar lleno de amor, seguridad y oportunidades a niñas, niños y adolescentes.
En lo que va de la actual administración, 61 familias adoptivas han cruzado el llamado “Puente de Amor”, haciendo posible que menores que se encontraban bajo el cuidado de los Centros de Asistencia Social del Sistema DIF Hidalgo puedan ejercer su derecho a crecer en familia.
Durante un encuentro con tres familias adoptivas que recientemente recibieron en sus hogares a tres niños, Edda Vite Ramos, presidenta del Patronato del Sistema DIF Hidalgo, destacó que estas historias representan mucho más que un trámite: son el inicio de nuevas vidas compartidas.
“Hoy, en Hidalgo, el derecho de las niñas y los niños es primero”, afirmó.
Acompañada por integrantes del Consejo Técnico de Adopciones, informó que hasta el momento se han concretado 61 integraciones familiares, entre ellas las de tres adolescentes y tres niños con discapacidad.
A estas historias se suma la reciente adopción de un niño con acondroplasia, una condición genética que afecta el desarrollo de los huesos y se caracteriza por talla baja. Su integración familiar representa también un mensaje de inclusión y de esperanza: el amor de una familia no debe estar condicionado por las características de un niño.
Para Edda Vite Ramos, estas experiencias reflejan una nueva forma de comprender la adopción. No se trata de buscar a una niña, niño o adolescente que encaje en una familia, sino de encontrar familias dispuestas a brindarles un espacio donde puedan sentirse queridos, protegidos, escuchados y acompañados.
“Sabemos que contamos con familias amorosas, dispuestas a recibirles con los brazos abiertos y con el corazón lleno de felicidad”, expresó.
La presidenta del Patronato reconoció además el trabajo coordinado con el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Hidalgo, la Procuraduría General de Justicia y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, instituciones cuya colaboración ha contribuido a agilizar los procesos de adopción y favorecer que más niñas, niños y adolescentes puedan ejercer su derecho a vivir y crecer en familia.
“Detrás de cada expediente hay un corazón; está la historia y la vida de una niña, un niño o un adolescente”, señaló.
Cada una de esas 61 historias representa una nueva oportunidad: una habitación que vuelve a tener vida, una mesa alrededor de la cual se comparte una comida, un abrazo que brinda seguridad y, sobre todo, la posibilidad de que una niña, un niño o un adolescente pueda crecer sabiendo que es amado y que tiene una familia que cree en sus sueños.
Finalmente, Edda Vite Ramos deseó a las madres y padres adoptivos una vida familiar plena y los invitó a acompañar a sus hijas e hijos con amor, respeto, límites claros y una crianza afectiva que permita reconocer y fortalecer sus capacidades, sueños y proyectos de vida.
Porque cada niña, niño y adolescente merece algo tan sencillo y, a la vez, tan importante: tener un hogar donde se sienta querido, seguro, escuchado y respetado. Y para 61 familias hidalguenses, abrir el corazón significó darle a alguien la oportunidad de volver a creer en el amor de una familia.
